entorpeció el deseo de los ángeles
que suspiraban en el cielo oculto de tu mente.
Así como el gobierno de mi país
entorpeció las hazañas del prefecto y viceversa…
Luego soporté la angustia eterna

de los claveles rojos que se desangran
sobre tus labios.
Después creí, en las fantasías absolutas.
Fantasías que vuelan en lo alto del universo,
agarrados de la mano del ángel que una vez golpeé,
en mi intención de subir al cielo contigo.
En el minuto de éxtasis, la copa del secreto y de
los sueños grafitis estaban conmigo,
hasta que un dibujo extraño en la pared
de tu cuerpo me dio el mensaje….
“secuestré tu corazón y el terrorista
soy yo acompañado de mi paciencia”.